Mercè Pla
Capítulo 1 – Cuando empecé a elegirme
Yo trabajaba en un lugar que me gustaba mucho: acompañaba a jóvenes con trastornos de la conducta alimentaria.
Con ellos me sentía viva, conectada, útil. Pero había algo que poco a poco empezó a pesar.
Tenía una compañera con un rol un poco por encima del mío, y la comunicación con ella era muy difícil. Lo intenté. Hablé con la empresa. Pero nada cambiaba. Y yo… yo venía de haber atravesado una depresión. No quería volver a caer.
Así que, por primera vez en mucho tiempo, decidí elegir mi salud mental por encima de todo. Busqué otro trabajo. Y llegué a la residencia de Vallbona, donde sigo hoy.
En la entrevista no fue el sueldo ni el horario lo que me tocó por dentro.
Fueron Roco y Luna, dos perros de terapia que me recibieron sin decir palabra.
Y sin saberlo, me mostraron un camino que aún no había imaginado.
Poco después de empezar allí, me propusieron hacer el curso de terapia asistida con animales, trabajando codo a codo con Roco, un labrador que me enseñó más de lo que cualquier manual podría decir.
Y así empezó todo.
Una ruta nueva. Un giro.
Un espacio donde el vínculo humano-animal empezaba a tomar forma.

Foto: Elena Rubio Boudoir de Llum