Mercè Pla
Capítulo 3 – El sí que lo cambió todo

Foto: Elena Rubio Mascotes de colors
Un día, el regalo que me hizo mi pareja fue decirme que sí a tener un perro.
Pero había una condición:
tenía que ser el perro que ella había buscado.
Ella, al principio, siempre me decía que no.
Nunca había tenido perro, y además trabaja desde casa.
Yo estoy muchas horas fuera, y eso también pesaba.
Mucha gente me decía:
“Preséntate en casa con un perro y ya está… verás como no dice nada.”
Pero yo eso… no lo comparto.
Un perro no es algo que puedas devolver.
No es un mueble, ni un impulso.
Es un ser que necesita presencia, cuidados, vínculo.
Y para mí, todos en casa tienen que estar de acuerdo.
Más aún si quien estará más horas con él… es la otra persona.
Así que esperé.
Tuve paciencia.
Y el día que me dijo que sí… me dio miedo.
¿Y un bichón?
¿Por qué un bichón?
Yo ni siquiera sabía qué raza era…
Pues porque ella buscó.
Buscó un perro que no soltara pelo, porque es alérgica al polvo de los pelos.
Buscó que fuera pequeño, que pudiera vivir bien en nuestro comedor.
Y pensó también en mí: que me pudiera servir para la terapia.
Aceptó mirar en protectoras.
Pero no encontrábamos perros pequeños que no soltaran pelo.
Así que… acepté sus condiciones.